Decálogo de hábitos saludables del usuario de Linux

decálogo hábitos saludables

Decálogo de hábitos saludables del usuario de Linux

Proponemos a continuación un decálogo de hábitos saludables del usuario de Linux. Se trata de una serie de pautas que nos ayudarán a disfrutar de nuestro nuevo sistema Linux, y nos harán la vida más fácil como usuarios.

1.- Instalar una distribución de confianza, previa prueba de la versión Live

Eso, y no el primer Linux que llega a nuestras manos. Esto es especialmente importante cuando lo hacemos por nuestra cuenta. Es cierto que si se contratan servicios como los ofrecidos por Mepasoalinux, esto ya lo pueden hacer otros por nosotros. Pero siempre es conveniente conocer dicha distribución a nivel de «culturilla general», conocer y haber ojeado su página web. Y por supuesto, conocer la versión que tenemos instalada, el escritorio o entorno gráfico y su fecha aproximada de alcance del soporte técnico. Este último dato, si no lo encontramos en la web de la distribución, con seguridad aparecerá en Wikipedia.

2.- Ser consciente de que el nuevo uso puede ser diferente.

Esta es una cuestión clave. Hay gente que deja el uso de linux porque dice que es «raro» y no puede funcionar de la misma forma en que lo hacía antes. Esto es así. Son sistemas diferentes. Las cosas no han de ser «iguales que en Windows», y muchas veces es mejor así. Puede ser necesario aprender cosas previamente. Si no asumimos o aceptamos esta premisa, no duraremos mucho tiempo como usuarios de Linux. Incluso aunque mantengamos el resto de hábitos saludables del usuario de Linux.

3.- Ser consciente de lo que hago con mi ordenador.

Con frecuencia nos dicen «tú, trastea y cacharrea, que así aprenderás». Efectívamente, se puede aprender mucho. Pero cuando se hace trasteando sin saber lo que se hace, por «descubrir qué ocurre» hemos de ser conscientes de que eso puede implicar consecuencias no deseadas. Incluso puede suponer la inutilización de nuestro sistema, al menos para usuarios no experimentados. Es cierto que Linux no nos permite hacer modificaciones ni «estropicios» en los archivos básicos de configuración de nuestro sistema sin identificarnos como administrador. Pero sí que nos puede permitir, en muchos casos, cambiar cuestiones importantes relativas al aspecto visual de nuestro ordenador, o funciones o complementos utilizados por las diversas aplicaciones, etc.

Recientemente, en un escritorio que estuve probando, no tardé ni diez minutos en ponerlo completamente «patas arriba» por ponerme a probar. Lo hice porque en ese caso no me importaba, estaba probando sin instalar. Pero muchos usuarios hacen algo parecido con el sistema y luego quieren que funcione sin ningún problema. Eso es algo a evitar. En resumen: las pruebas con gaseosa (diferenciando los momentos de funcionar y los momentos de probar). Y muchas veces se aprende más leyendo manuales que probando. Para casi todo hay manuales. Y puede parecer que leer requiere más tiempo. Pero resolver el problema que hemos generado por hacer algo sin saber, puede llevarnos mucho más tiempo aún. Y además, tiempo condicionado por el estrés de la necesidad de que queremos arreglar algo sin saber cómo.

También se puede probar y experimentar… desde el disco Live, arrancando nuestro ordenador de él, sin arrancar desde nuestro disco duro. Habitualmente tendremos el CD o DVD de la distribución que tenemos instalada. Podemos arrancar desde él, y probar a hacer cambios sin miedo en esa sesión. También podemos emplear nuestro propio sistema, pero desde la sesión «invitado» (no se guardan los cambios ni las configuraciones que ahí hagamos), en lugar de la sesión de nuestro usuario. Será, por tanto, importante diferenciar: «ahora quiero funcionar» y «ahora quiero probar». Es bueno acostumbrarse a que sean momentos diferentes.

4.- Suscribirse a un foro de soporte y ayuda de nuestra distribución.

Esto habría de ser un paso obligado para todo nuevo usuario de una distribución de GNU/Linux. De vez en cuando, leer artículos, preguntas y problemas que la gente plantea, y ver qué tipo de respuestas se ofrecen. No sólo se aprende sobre el sistema, sino que también se conocen algunos problemas que pueden surgir. Y se aprende además sobre cómo preguntar en ese tipo de espacios. Como todo entorno social, tiene sus formas y protocolos. En principio, en Mepasoalinux te sugeriremos los foros adecuados; pero puedes buscarlos tú por internet. Eso sí; las recomendaciones a este respecto desde la propia web de la distribución son dignas de tenerse en cuenta.

5.- Informarnos antes de preguntar.

Google (o el buscador que empleemos) es una herramienta magnífica para poder encontrar información casi sobre cualquier cosa. Un porcentaje altísimo de preguntas de las que se hacen en los foros de ayuda, están ya planteadas y resueltas previamente. En muchos casos, una búsqueda tal como «linux (o el nombre de nuestra distribución) cómo hacer…» puede resultar suficiente. Incluso habrá foros en los que nos reprochen no haber buscado antes de preguntar.

6.- Conocer qué aplicaciones hacen en linux las tareas que nosotros queremos hacer.

Habitualmente esas aplicaciones ya existen, aunque se llaman o funcionan de forma diferente que en Windows. Eso en principio no es problema, y no requiere buscar aquellas que en su día conocimos para ese otro sistema. Entonces, optimizamos más tiempo y energía buscando en internet qué aplicación hace en nuestro linux eso que yo quiero hacer, que si tratamos a toda costa de emplear la aplicación en nuestro sistema (aunque esto en ocasiones puede hacerse).

7.- Informarnos antes de comprar un periférico

Hablamos de impresoras, webcams, etc. Y esto es extensible incluso a un posible nuevo ordenador. Hay marcas y productos que funciona mucho mejor y más fácilmente que otras bajo linux. Aquí no es buen hábito de funcionamiento dejarnos llevar por la «intuición» o por la inmediatez, o el «superchollo». Se trata de que veamos varios productos para elegir, y luego podamos comprobar tranquilamente en nuestros foros de referencia (o directamente a través del buscador) cuál de los que nos han parecido interesantes puede funcionar mejor y más fácilmente con nuestro sistema.

8.- Instalar SIEMPRE las aplicaciones desde el Centro de Software que nos ofrece la distribución

Por supuesto, habrá contadas excepciones; pero, como norma, lo de buscar aplicaciones o utilidades «fuera», «en internet», queda para los usuarios de Windows. Sí que habrá casos (sobre todo por buscar versiones más modernas), en los que se pueda buscar algo externamente. En tales casos, es conveniente añadir una nueva fuente de origen de software de forma que igualmente instalemos desde el Centro de Software (en Ubuntu y compatibles, proceso conocido como «añadir una ppa». Evitaremos esas situaciones en las que se nos habla de descargar un archivo y compilarlo. Si nos vemos en una situación de gran necesidad por ese tema, será conveniente investigar cuidadosamente en los foros de referencia.

9.- Las precauciones lógicas, de sentido común, de todo usuario de internet, siguen siendo importantes.

A pesar de que en principio no necesitamos ni utilizamos antivirus, las amenazas que habitualmente se ciernen sobre el mundo de internet son a tener en cuenta. No está de más borrar el historial de navegación y las cookies cuando salimos de la sesión. Y también es importante establecer contraseñas fuertes (mínimo 8 caracteres, evitando palabras del diccionario, incluyendo letras, números, mayúsculas y algún caracter especial) para TODO. Igualmente evitaremos lo de «recordar contraseña» o «no cerrar sesión» siempre que sea posible. No olvidemos que, como norma, seguridad y comodidad son contrapuestas y están inevitablemente enfrentadas; cada uno encuentra su punto de equilibrio.

10.- Usaremos buenas contraseñas.

Para finalizar con el decálogo de hábitos saludables del usuario de Linux, planteamos algo que en realidad sería extensivo a todo usuario informático: usar buenas contraseñas.

Por lo mismo que en el punto anterior, tanto si utilizamos un sistema con «sudo» estilo Ubuntu (una contraseña para todo) como si se trata de un sistema más tradicional con una contraseña de superusuario o administrador y otra para cada usuario, dichas contraseñas habrán de ser fuertes.  Al igual que en el punto anterior: mínimo 8 caracteres, evitando palabras del diccionario, incluyendo letras, números, y alguna mayúscula y algún caracter especial. Y haremos que SIEMPRE nos pida la contraseña para entrar al sistema. El uso de la sesión «Invitado» lo dejaremos para situaciones muy contadas y especiales (o para pruebas con nuestro entorno gráfico).

Reflexiones finales

Si estos hábitos saludables del usuario Linux nos parecen excesivos, no importantes, o excesivamente complicado poder seguirlos, es muy probable que no seamos usuarios de linux por mucho tiempo. Por supuesto, salvo que tengamos al amigo directo o familiar linuxero que «siempre lo soluciona todo». ¡Desde Mepasoalinux no es posible hacer ese papel!

No obstante, sí que podemos ofrecerte atención personalizada con el servicio de Consultoría Linux. Y si eres empresa, te recomendamos directamente contactar con UrBerri Soluciones Informáticas SC Te harán una buena propuesta de servicios y/o mantenimiento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *